El aceite de oliva virgen extra Santa Creu (Santa Cruz en catalán) rinde homenaje a la ermita románica del siglo XI de Santa Creu de Creixà, ubicada en el municipio de Piera. Alrededor de la ermita hay olivos centenarios de donde provienen las olivas para producir exclusivamente este aceite de producción muy limitada.
Es una región marcada por la influencia mediterránea, con veranos secos y calurosos e inviernos fríos y húmedos. El suelo donde crecen los olivos de este magnífico aceite de oliva virgen extra es arcilloso-limoso y pobre en materia orgánica.
En este espacio único, también se encuentran hectáreas de bosque rico en fauna y flora y un gran número de viñedos cultivados de forma ecológica. La cosecha del aceite de la parcela Santa Creu se realiza a mano. Una joya única y exclusiva.
Este entorno único y privilegiado, así como la técnica en el momento de la extracción, se combinan para crear un aceite de oliva virgen extra complejo, resaltando aromas muy diversificados y una nota final muy agradable y equilibrada.