Mai dans l'oliveraie - Ad Olivetum

Mayo en el olivar

Floración continua, frutos nacientes y vigilancia constante

En mayo, el olivar entra en plena floración, con los primeros frutos visibles, marcando un momento decisivo del ciclo. A pesar de estas buenas perspectivas, la caída fisiológica de junio aún puede reducir la cantidad de frutos. Se recomienda no intervenir en la planta, sino gestionar el suelo para conservar el agua.
Además, se intensifica la vigilancia de insectos dañinos como la mosca.Después de un mes de abril marcado por la formación de las inflorescencias, el mes de mayo nos sitúa en plena floración del olivo. Este momento marca un antes y un después en el ciclo de producción anual, ya que empiezan a observarse los primeros frutos cuajados, una etapa decisiva en la evolución hacia la futura cosecha.


Floración por zonas: un avance escalonado

Los datos actuales de la región muestran un patrón claro: la floración ha seguido un desarrollo escalonado en función de la altitud. En las zonas más cálidas y bajas, la floración puede encontrarse en su fase final a finales de abril. En cambio, en las zonas montañosas, más frías y elevadas, las primeras flores no aparecerán hasta principios de mayo, y la floración debería prolongarse hasta finales del mismo mes.

El reto de junio: la caída fisiológica de los frutos

A pesar de estos buenos indicadores, no todo está asegurado. Mayo es solo el preludio de uno de los procesos naturales más determinantes en el olivar: la caída fisiológica de los frutos, también conocida como "caída de San Juan", que tiene lugar en junio.
Durante este fenómeno, el olivo elimina una parte de los frutos que no puede sostener con sus reservas y su capacidad para absorber agua y nutrientes. Si el número de frutos excede lo que el árbol puede mantener sin comprometer su salud, el olivo realiza una "selección natural" eliminando aquellos que no pueden desarrollarse correctamente. Por lo tanto, aunque el cuajado inicial sea alto, la cantidad de frutos que llegarán a la cosecha es todavía incierta.



Gestión agronómica: intervención mínima en la planta, atención máxima al suelo


En esta fase crítica, se recomienda intervenir lo menos posible en la planta. La floración y el cuajado son procesos fisiológicamente delicados, y las aplicaciones foliares solo deben realizarse si existen problemas fitosanitarios puntuales que lo justifiquen. Lo ideal es permitir que el olivo complete este proceso de forma natural, sin alteraciones químicas.En su lugar, es momento de actuar sobre la cubierta vegetal. Las altas temperaturas de los próximos meses harán del agua un recurso aún más valioso. Las malas hierbas compiten directamente con el olivo por la humedad del suelo, por lo que se recomienda desbrozar y frenar el desarrollo de la vegetación espontánea. Esto permitirá conservar la mayor cantidad de agua posible para el árbol en una etapa donde cada gota cuenta.